El trastorno de la personalidad obsesiva-compulsiva (conocido como OCD de la personalidad) se trata de un trastorno de la personalidad caracterizado por:
· Falta de decisión, dudas y precauciones excesivas, que reflejan una profunda inseguridad personal.
· Preocupación excesiva por detalles, reglas, listas, orden, organización y horarios.
· Perfeccionismo, que interfiere con la actividad práctica.
· Rectitud y escrupulosidad excesivas junto con preocupación injustificada por el rendimiento, hasta el extremo de renunciar a actividades placenteras y a relaciones personales.
· Pedantería y convencionalismo con una capacidad limitada para expresar emociones.
· Rigidez y obstinación.
· Insistencia poco razonable en que los demás se sometan a la propia rutina y resistencia también poco razonable a dejar a los demás hacer lo que tienen que hacer.
· La irrupción no deseada e insistente de pensamientos o impulsos.
Es importante señalar que el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad no es equivalente al trastorno obsesivo-compulsivo de ansiedad. El OCD de la personalidad está arraigado en los rasgos de la personalidad, por lo cual el individuo se manifiesta en extremo inflexible y desarrolla ideas muy rígidas.
Por lo general, el diagnóstico suele darse de manera fácil durante la primera entrevista clínica, pues los síntomas o características suelen ser muy evidentes.
El OCD de la personalidad puede ser tratado con fármacos, los cuales trabajan regulando ciertos neurotransmisores en el cerebro; sin embargo, el método de tratamiento que más éxito tiene es el combinado, en donde se trata al paciente con fármacos a la vez que se le ayuda con psicoterapia.
Julio José Carmona Garzón
2º Bachillerato B
No hay comentarios:
Publicar un comentario